¿Qué riesgos tienen las entidades financieras en ‘compliance’?

El blanqueo de capitales, la estafa y la revelación de secretos son algunos delitos en los que pueden incurrir las compañías que no tienen un programa de prevención adecuado.

Tras su auge en los últimos años, el compliance se ha alzado como un instrumento básico en el sector financiero, un ámbito donde la seguridad y la confianza importan más que en ningún otro. Así lo apuntaron los expertos durante la jornada 'Las entidades financieras: singularidades en gobierno y normas de cumplimiento', que organizó la Sección de Derecho Bancario del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.

Aunque los delitos en los que pueden incurrir las entidades financieras son numerosos, los principales riesgos para ellas provienen de los siguientes: blanqueo de capitales, estafa, descubrimiento y revelación de secretos, delitos contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social, corrupción entre particulares y alzamiento de bienes, además de delitos contra el mercado y los consumidores. Así lo indicó José Antonio Tuero, socio director del Área Penal y Compliance de Chávarri Abogados.

Como otros riesgos, Tuero señaló el cohecho, la financiación del terrorismo y la financiación ilegal de partidos políticos, aunque aconsejó que las organizaciones no descarten ningún delito a priori. Para ello, deben contar con una planificación estratégica que establezca los procedimientos para asegurar el cumplimiento normativo interno y externo.

“La elaboración de un programa de prevención de delitos parte siempre de un estudio de la propia entidad. A continuación, se lleva a cabo una evaluación de los riesgos, se fijan controles y se implementan las medidas. No hay que perder de vista la importancia de proporcionar formación a los empleados y realizar revisiones periódicas”, afirmó Tuero, que resumió de este modo los pasos clave.

En el plano general, “la intervención pública ha sido muy relevante en los últimos años, mucho más que en los modelos anteriores. El sistema bancario se basa en la reputación y la confianza: las malas decisiones y la mala política de riesgos fueron algunos de los grandes culpables de la crisis”, declaró Jaime Herrero, vicesecretario general del Banco de España. Del mismo modo, destacó la aparición de la figura del director de cumplimiento.

“Los objetivos del compliance son prevenir, detectar y mitigar los riesgos regulatorios y reputacionales”, precisó Pilar López-Aranguren, consejera en el Instituto de Oficiales de Cumplimiento, directora de compliance y profesora en CUNEF. Por otra parte, resaltó que “debe tener un presupuesto, para que forme un equipo diverso e invierta en tecnología”.

“Las políticas y los procedimientos son importantes, pero la clave son las herramientas de mitigación de los riesgos”, comentó Raúl Martínez, director de estrategia y desarrollo de BBVA. Asimismo, resaltó que “los canales de denuncia son instrumentos clave al alcance de los empleados, para que reporten los fallos con los mecanismos de protección adecuados”.

En cuanto a los administradores de estas organizaciones, “el gobierno corporativo de las entidades de crédito tiene muy poco que ver con el de las sociedades cotizadas, porque entra en juego el interés general y justifica que se produzca esa especial atención por parte del regulador”, aseguró Juan Sánchez-Calero, catedrático de derecho mercantil de la Universidad Complutense.

“El cumplimiento debe ser trazable, debemos automatizarlo y debe estar centralizado, no en una persona, sino como una metodología a nivel de organización”, comentó Antonio Quevedo, CEO de Audisec, compañía especializada en la implantación de procesos de mejora organizacional. Por último, “la vigencia del compliance pone en el foco a la banca y los agentes financieros”, concluyó José Ramón Couso, presidente de la Sección de Derecho Bancario del ICAM, que moderó la jornada.

De izq. a dcha.: José Antonio Tuero, Juan Sánchez-Calero, Jaime Herrero, José Ramón Couso, Pilar López-Aranguren, Raúl Martínez y Antonio Quevedo.